viernes, 19 de febrero de 2010

Procastinadora número 1

Hace frío y levantarme a las 6 de la mañana me cuesta trabajo.
Mi reino por unos minutos más de sueño. Hago un poco de quehacer y me baño para después partir con mi hermana rumbo al trabajo. Hay veces en que se me hace tarde y me voy por mi cuenta pero se me hace muy tarde y llego retrasada.

Tranquilidad en el trabajo, es decir que sigo sin tener demasiado que hacer y aparte no tengo una jefatura bien definida. Es decir, tengo varios jefes, lo cual no sé si sea bueno o malo, sólo es.

Esta semana estuve papaloteando, que en castellano significa que estuve en varias cosas a la vez y distrayéndome un poco, creo que me hacía falta después del ritmo que había llevado. Sin embargo este ritmo lento me provoca hastío, se me hace un poco pesado y los proyectos que tengo en mente los voy dejando, sufro de procastinación, es decir, dejo todo para después o para mañana.

A veces me sermoneo y he intentado muchas veces luchar contra este desgastante defecto, de verdad. Pienso en el carpe diem, en que no soy inmortal y trato de darme un empujón pensando que vita brevis pero nada. ¿Será que no quiero aceptar que soy mortal o alguna cosa así? ¿Pensaré que siempre habrá un mañana? Tal vez sea todo esto, para mí la vida sí es un sueño, como dice Calderón de la Barca, y siento que siempre despertaré.

viernes, 12 de febrero de 2010

Tolerancia al aburrimiento

Toda esta semana me costó trabajo levantarme temprano y hacer labores domésticas, lo confieso. Afortunadamente el trabajo rudo en la oficina decreció, así que puedo relajarme un poco después de dos meses de trabajar en un proyecto. Además compré la tercera parte de la saga de la vida de Escipión el Africano, la verdad es que me siento contenta cuando leo algo que me emociona, de esas veces en que no te puedes despegar del libro. Lo malo es que es el último tomo, depués habré de buscar otra lectura que me apasione.

Ya estamos en febrero y el cielo azul con nubes aborregadas se hace más frecuente, así que mi vida gira tranquila y casi feliz. Nunca he creído en una felicidad completa, soy desconfiada ante ella. Además puedo llegar a aburrirme y, curioso, encontré una frase de Bertrand Russell que habla acerca de la felicidad y dice así:


"Para llevar una vida feliz es esencial una cierta capacidad de tolerancia al aburrimiento. La vida de los grandes hombres sólo ha sido emocionante durante unos pocos minutos trascendentales. Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de hombres de escasa valía."

Conclusión: Trataré de tolerar el aburrimiento.

martes, 9 de febrero de 2010

Una pequeña crisis

Estoy sufriendo una pequeña crisis, ya me siento fatigada por ella, y es que, les voy a contar que mi economía no anda nada pujante este año. El salario que percibo es insuficiente y mis gastos son muchos, digo, unos son por obligación y otros por gusto. Así que busco trabajos alternos para "paliar" mis deudas pero, como dicen los argentinos, no doy más, bueno, creo que dicen así, es que leo varios blogs de argentinos, pero bueno.

Bueno, el caso es que me respondieron de una empresa en donde para entrar me hacen una prueba con el fin de "mantener la calidad"... Diré que de alguna manera me especializo en lenguaje médico y el texto que me mandaron es acerca de esto y me está dando verdaderos retortijones (dolor de estómago) y apenas llevo una página y son 14. Lo que me da coraje es hacer un trabajo gratis (ya he hecho varios) para que al final ni me respondan o me digan que no. Aparte el texto está asqueroso, es una traducción en bruto, es decir, sin pulir. Tengo mis dudas, bueno, ni tantas porque la verdad si no sufriera penurias económicas bueno, no dudaría. No lo haría, ¿¿¿o no lo haré???

La realidad es que si lo llego a hacer es porque mi necesidad es muy fuerte. Creo que no lo haré.

Aquí vienen mis racionalizaciones:

a) La propuesta laboral no está bien pagada.
b) Gasto mi tiempo libre en hacer algo que me disgusta.
c)Tendría que dar factura, apestan las facturas.

Lo que más me gana es la letra B. Hacer algo que me disgusta, profundamente, aclaro.
He dicho.