Tratando de encontrarle sentido a los tres pasados fines de semana -que estuvieron muy pesados de quehaceres y disgustos- pensé en leer a Séneca, quien es uno de mis filósofos favoritos y sus cartas a Lucilio. Es que siempre que algo me fastidia, entristece, desconcierta o provoca coraje trato de leer algo al respecto que me ayude o guíe a superarlo. Y encontré un tema, de entre los muchos que expone, que me llamó la atención, algo más o menos así: La vida es guerrear.
Está bien, que la vida a veces es difícil pero tanto así como guerrear... pensé.
Y bueno, como era estoico, este filósofo prefiere una vida como de campamento de guerra, con imprevistos, problemas, retos, en donde no haya tiempo para la comodidad ni el ocio, ni los vicios, por supuesto, no una vida fácil, sino una en la que se tiene que estar con un ojo al gato, como diríamos, es decir, a las vivas.
Tal vez encontré cierto consuelo de tontos en sus palabras, aunque prefiero la comodidad, la vida de campamento no me atrae para nada, y ya sé que suena mal pero eso de los retos no se hizo pa mí, ni tampoco me gusta resolver problemas, aunque éstos se presentan sin que yo los pida y sin que yo quiera los debo resolver, que la vida te los regala a montones, así como los retos.
martes, 25 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
...
Viernes. Esta semana hemos padecido mucho el sol, el cual ha caído a plomo e inclementemente sobre nosotros. El pasado me ha cercado un poco esta semana, ayer fui a mi universidad y me dio nostalgia de cuando era joven y estudiaba y era medio hippie.
Ahora ejerzo como oficinista y la escuela es un recuerdo lejano, excepto cuando la visitamos, por supuesto.
Hace calor y no deja dormir.
Ahora ejerzo como oficinista y la escuela es un recuerdo lejano, excepto cuando la visitamos, por supuesto.
Hace calor y no deja dormir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)